En el corazón del Misterio Pascual, la Iglesia nos invita a contemplar el rostro misericordioso de Jesús, Nuestro Señor.
La devoción a la Divina Misericordia constituye un llamado profundo a la conversión y a la confianza plena en aquel, que desde la Cruz, dió la vida por nosotros.
Esta celebración es un mandato de Nuestro Señor Jesucristo, quien a traves de Santa Maria Faustina Kowalska, prometió que aquel que se acerque a la Fuente de la Vida en este día, habiendose confesado y recibido plenamente la Sagrada Eucaristia (comulgar), recibirá la Indulgencia Plenaria.
La oración de La Coronilla:
Oración inicial: Se inicia con la señal de la Cruz, seguida de las oraciones Padre Nuestro, el Ave Maria y el Credo.
Cuentas mayores (Padre Nuestro): "Padre eterno, te ofrecemos el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadisimo hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como porpiciación por nuestros pecados y los del mundo entero".
Cuentas menores (los diez Ave Maria): "Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero".
Oración final (tres veces): "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero"
Aclamación: "Jesús en tí confío"
Que esta devoción nos transforme en instrumentos de caridad.